Imagínese un mundo donde incluso las cirugías más rutinarias se vuelven potencialmente mortales y los tratamientos para enfermedades como el cáncer son demasiado peligrosos para administrar. Después de décadas de avances médicos, puede parecer inverosímil, pero la aparición de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) lo convierte en un peligro muy real y actual.

Hoy en día, más de 700.000 personas mueren en todo el mundo cada año debido a la RAM, y sin una acción colectiva coordinada, esta cifra podría aumentar a más de 10 millones de personas al año para 2050. Para poner esa cifra en contexto, es el doble de lo que calcula la muerte. peaje para el SARS-CoV-2. El número de bacterias, virus, hongos y parásitos que son resistentes a las terapias crece al mismo tiempo que se vacía nuestro arsenal de armas eficaces. Estos hechos se combinan para hacer de la RAM uno de los mayores desafíos para la salud de nuestro tiempo.

Ya se trate de abordar pandemias o de medidas contra el cambio climático, hemos aprendido que el progreso requiere esfuerzos colectivos. La industria ha actuado en muchos niveles y continúa contribuyendo con soluciones concretas a una serie de desafíos. La industria farmacéutica basada en la investigación ha desempeñado un papel crucial y ha presentado inversiones en I + D de resistencia a los antimicrobianos y propuestas de políticas que pueden ayudarnos a encontrar soluciones a esta pandemia silenciosa.

Aunque el efecto sobre la salud es sobrio, el efecto económico es asombroso. El costo de la resistencia a los antimicrobianos para la economía mundial puede llegar a los 100 billones de dólares, lo que, según el Banco Mundial, es una escala similar a la crisis financiera mundial de 2008.

La inactividad en AMR simplemente no es una opción.

Los expertos han hecho sonar la alarma durante varios años; la conciencia está aumentando, pero la acción coordinada aún es escasa sobre el terreno. Ahora estamos en una posición en la que muchos ven los peligros, pero encontrar soluciones ha sido más difícil de captar. Lo que sí sabemos es que la pasividad en AMR simplemente no es una opción.

El mundo necesita urgentemente nuevos antibióticos, pero hay pocos en preparación debido a una paradoja: a pesar de los enormes costos sociales de la RAM, no existe un mercado viable para nuevos antibióticos. Se utilizan con moderación para mantener la eficiencia, por lo que los desarrolladores no recuperan su inversión. El resultado es una enorme necesidad de salud pública de nuevos antibióticos, pero la falta de financiación para la investigación y el desarrollo de antibióticos, especialmente en las últimas etapas del desarrollo clínico, crea un «valle de la muerte» entre el descubrimiento y los pacientes.

Hay algunos signos de progreso a nivel mundial y europeo. La Organización Mundial de la Salud ha incluido la RAM entre las principales amenazas para la salud mundial, mientras que la Estrategia Europea de Medicamentos reconoció la necesidad de actuar contra la RAM y será crucial para mostrar el camino a seguir en Europa.

Proponemos una serie de medidas concretas que pueden ayudar a incrementar la cartera de nuevos antimicrobianos que el mundo necesita.

Como industria, proponemos una serie de medidas concretas que pueden ayudar a incrementar la cartera de nuevos agentes antimicrobianos que el mundo necesita.

AMR Action Fund es una asociación pionera de más de 20 empresas biofarmacéuticas líderes, incluida Boehringer Ingelheim. Lanzado en 2020 para cerrar la brecha entre la ciencia y los pacientes en AMR, el fondo invertirá mil millones de dólares para acelerar el desarrollo de antibióticos innovadores. Empresas y socios como el Banco Europeo de Inversiones, Wellcome Trust, la Fundación Novo Nordisk y la Fundación Boehringer Ingelheim brindan apoyo financiero dedicado, así como acceso a la amplia experiencia y recursos de las grandes compañías farmacéuticas. Con esto, creemos que podemos fortalecer y acelerar el desarrollo de antibióticos. Y hay otras iniciativas más pequeñas como INCATE, que se centran en unir la investigación básica de las instituciones de investigación gubernamentales con las de las empresas farmacéuticas. Pero todo esto es solo una solución temporal. Existe una necesidad urgente de reformas políticas para crear condiciones de mercado que permitan inversiones sostenibles en innovación de antibióticos.

Se necesitan nuevos incentivos de atracción, como extensiones de exclusividad transferibles (TEE) y modelos de suscripción respaldados por recursos significativos, para dar a las empresas la confianza para comenzar a reinvertir en el desarrollo de antimicrobianos. La Ley PASTEUR en los Estados Unidos podría ser un modelo mundial pionero en este sentido, ya que proporciona tanto incentivos para una inversión exitosa en investigación como un uso cuidadoso de nuevos antibióticos.

Debemos acelerar la creación de un ecosistema de innovación vibrante y sostenible para apoyar la I + D de nuevos antimicrobianos.

At A nivel de la UE, un incentivo de atracción en forma de ETE sería una herramienta poderosa para estimular la I + D de antimicrobianos al mismo tiempo que se promueve la buena gobernanza. El desarrollador de un agente antimicrobiano calificado recibiría un TEE por un período específico de exclusividad adicional. Esto se puede utilizar dentro de la cartera de la empresa que desarrolló el nuevo agente antimicrobiano o se lo vendió a otra empresa. Tiene algunas ventajas: el valor no está vinculado a la venta de antimicrobianos, puede proporcionar los incentivos adecuados a los innovadores, los costos administrativos son comparativamente bajos y no se necesitaría una subvención separada. De manera óptima, la expansión debería diseñarse de modo que su valor esté vinculado al valor social de la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos. Covid-19 ha demostrado el enorme efecto de una amenaza global en la salud pública y la economía. Pero a diferencia de COVID-19, la RAM es una crisis predecible y prevenible. Ahora, más que nunca, debemos acelerar la creación de un ecosistema de innovación vibrante y sostenible para apoyar la I + D de nuevos antimicrobianos. La resistencia a los antimicrobianos es una amenaza real que se puede superar si trabajamos juntos. Actuemos ahora, actuemos juntos, solucionémoslo.


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